Seleccionar página

Nutrición: Ajo, fuente de salud

El ajo, fuente natural de salud
El Allium sativum o ajo es una hortaliza ampliamente reconocida a través de los tiempos por sus beneficiosas propiedades.
Fue consumido en Egipto, Grecia y Roma, tanto por la población común, como por soldados o atletas.  
Actualmente, el ajo se consume a nivel mundial, extendiéndose su uso incluso al campo de la farmacología.
Orígenes del ajo


Asia Central fue la cuna del ajo, extendiéndose posteriormente a China, la India, el norte del continente europeo y las márgenes del Mediterráneo. Ya la civilización sumeria, así como los pueblos mesopotámicos comenzaron a atribuirle poderes curativos.
Egipcios, hebreos, griegos y romanos también se beneficiaron de su uso y consumo, hasta el punto de que incluso los obreros especializados en la construcción de las pirámides de Egipto lo incluyeron en su alimentación, dado su efecto energizante.
Hasta veintidós menciones sobre el ajo se detectan en el Codex Ebres, un papiro médico que data del año 1.550 a.C, en el cual se habla de su aplicación en el control de la cardiopatía, parásitos intestinales y tumores.
El continente americano dio la bienvenida al ajo gracias a los españoles, que en el siglo XV lo introdujeron en el Nuevo Mundo.

Propiedades y usos medicinales del ajo



Ajo, alimento saludable – Jose Alfredo Gomez Soberano

 

Respecto a sus usos medicinales reconocidos, al ajo se le han atribuido diversas propiedades que ejercen un efecto beneficioso para la salud, destacando, por ejemplo, su efecto antiséptico, diurético, antiinflamatorio, bactericida, antiviral, antifúngico y antiparasitario intestinal.
En cuanto a la creencia del uso del ajo como antibiótico, Dña. Teresa Valero Gaspar, Nutricionista y Tecnóloga de Alimentos, Directora de Información y Divulgación Científica de la Fundación Española de la Nutrición, explica: “El ajo es un alimento, no un medicamento. El uso de antibióticos debe ser realizado bajo la prescripción de un médico y en las cantidades que él considere necesarias según patología. Esta idea puede haberse tomado ya que durante la Primera Guerra Mundial se utilizó en la desinfección de las heridas, cuando faltaron los antisépticos convencionales. Actualmente,  ha quedado relegado a su uso como condimento”.
¿Ayuda a reducir el riesgo de ictus cerebral?
Sobre la posibilidad de reducción de riesgo de ictus cerebral, esta experta comenta lo siguiente: “La isquemia es la interrupción de la llegada de sangre a cualquier órgano, como el cerebro, a causa de un ataque al corazón o el taponamiento de alguna arteria, como la cerebral media. El ajo ejerce beneficios sobre la salud cardiovascular, reduciendo el riesgo gracias a su reconocido efecto diurético. El ajo reduce los niveles de lípidos en sangre, lo que puede evitar el taponamiento antes indicado”.
Ajo y prevención de procesos tumorales
Asimismo, según Dña. Teresa Valero Gaspar, algunos trabajos científicos relacionan las propiedades el ajo con la prevención de procesos tumorales.
Estudios epidemiológicos muestran una asociación inversa entre el consumo de verduras del género Allium, como el ajo, y el riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer. La protección que ejercen los compuestos alil-sulfidos está posiblemente  relacionada con la capacidad de inhibir la formación y activación de inductores cancerígenos, como las nitrosaminas. Además, también actúan propiciando la reparación del material genético celular dañado y mejorando las defensas del individuo.
Consumo moderado
El hecho de que conozcamos las bondades del ajo no significa que debamos llevar a cabo un consumo excesivo, pues esto está contraindicado en determinadas situaciones.
Hemos de incluir el ajo en nuestra dieta, usándolo con normalidad y en compañía de otros alimentos que aporten los elementos precisos para cubrir todas nuestras necesidades nutritivas.

Sobre el Autor