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Sexología: Los besos

La importancia de los besos




FOTOGRAFÍA: Noelle Franzen.

  

El beso es más que un símbolo de afecto, puesto que el acto de besar puede transformar la manera de sentir o de pensar tanto de la persona que besa como de la que recibe esta muestra de cariño. Existen distintos tipos de besos, dependiendo de la intencionalidad con la que se den o de las características del mismo. En cualquier caso, un beso siempre transmite y en nuestras relaciones de pareja, su importancia se eleva al máximo exponente.




El beso suele ser el primer contacto que se produce entre dos personas cuando hay un cierto nivel de afectividad entre ellas. Aunque éste adquiere más o menos protagonismo dependiendo de las distintas culturas, lo cierto es que se erige como uno de los símbolos más universales con los que el ser humano expresa sus sentimientos.
El poder erótico de los besos
Los labios son muy sensibles porque en ellos se acumula una gran cantidad de terminaciones nerviosas, con lo cual, cualquier estímulo sobre ellos provocará una rápida respuesta. Si, además, la persona que besa lo hace sobre los labios de la otra persona o sobre otras zonas igualmente sensibles, el poder erótico de este acto se multiplicará, aumentando el nivel de excitación. Es por ello, que los besos suelen ser la antesala del acto sexual.
Besos con pasión
Los besos apasionados provocarán fuego en cualquier relación. No obstante, besar requiere de un cierto protocolo para que surtan los efectos deseados. Así, al empezar a besar a nuestra pareja lo haremos de manera suave e imprimiendo pequeños toques de dulzura. Serán besos cortos en los que se alternarán las miradas con el contacto físico. De este modo, beso a beso, se pasará a un contacto más prolongado, ejerciendo algo más de presión sobre los labios de nuestra pareja. Llegados a este punto, la pasión estará servida.
Zonas erógenas para besar
Dominar el arte de besar significa saber provocar distintas sensaciones en momentos determinados. Así, durante los preámbulos o juegos amorosos previos a la relación sexual, besar determinadas zonas del cuerpo de nuestra pareja puede encender el deseo hasta llegar a un punto de no retorno.
Entre las zonas más erógenas de nuestro cuerpo que mayor respuesta tienen ante estímulos físicos como los besos, destacan las siguientes:
·      Labios
·      Orejas
·      Cuello
·      Nuca
·      Hombros
·      Pezones
·      Genitales
·      Zona interna de los muslos
Consejos para besar bien
Para demostrar físicamente a nuestra pareja el cariño, afecto, ternura o amor que le profesamos no basta únicamente con besar, sino que, además, es preciso hacerlo con buen estilo.
Por ello, hay ciertas cosas que debemos hacer y otras que debemos evitar:
Lo que debemos hacer para besar bien:
·      Tener en cuenta el momento en el que estamos. Así, nuestros besos serán más suaves, relajados o  pasionales, dependiendo del punto en el que se encuentre nuestra relación o contacto sexual (preludio, cenit, etc.).
·      Complementar los besos con palabras y/o miradas, que pondrán los sentidos de nuestra pareja a flor de piel.
·      “Jugar” hasta cierto punto con el deseo de nuestra pareja, ofreciéndole o privándole de nuestros labios durante un breve período de tiempo.
Lo que no debemos hacer al besar:
·      Besar de manera excesiva o demasiado apasionada a nuestra pareja si no observamos en ésta la misma intensidad. Hemos de ir pasando de un punto a otro con tiempo y tranquilidad.
·      Besar zonas del cuerpo de la pareja que puedan incomodarla. Para ello, es preciso tener un cierto conocimiento acerca de sus gustos y preferencias en este sentido.
·      Ausencia de besos o besos inexpresivos. Los besos siempre deben transmitir, y para lograrlo, hemos de evitar la impaciencia para pasar a otro estadio del acto sexual. Por ello, hemos de centrarnos y detenernos el tiempo necesario en ofrecer besos sensuales con los que encandilar a nuestra pareja.

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