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Psicología: Los complejos físicos



Los complejos físicos
Fotografía: BiG Mr-BiG



Complejos físicos,
¿cómo combatirlos?
Con frecuencia observamos ciertos detalles de nuestro físico que quisiéramos mejorar y, hasta cierto punto, es algo lógico. El problema surge cuando nos obsesionamos con ello, amplificando mentalmente el tema y convirtiéndolo en un complejo físico que llegue a condicionar nuestra vida.
Puede ocurrir que cuando detectamos algún aspecto de nuestro físico que no nos gusta demasiado magnifiquemos este hecho, convirtiéndolo en una prioridad, con pensamientos recurrentes que nos llevan a convertirlo en el centro de nuestra atención.
¿Tengo un complejo?
Pero, ¿cuándo pasamos de admitir alguna imperfección a acomplejarnos?
En ocasiones, la línea divisoria entre ambos supuestos se hace casi imperceptible.
El Psicólogo y Especialista en Psicología Clínica, D. Guillermo Dalia Cirujeda, define el complejo como el “sentimiento de ser inferior a otras personas en algún aspecto, físico o intelectual”.
Complejos y mente
Los complejos suelen producir un efecto negativo en la mente, dando lugar a la aparición de ideas irracionales que pueden desencadenar sensación de baja autoestima, así como estados de ánimo triste o depresivos, por ejemplo.
Como explica D. Guillermo Dalia Cirujeda,  los efectos pueden reflejarse en todos los ámbitos de la persona, ya sea a nivel de pareja, sexual, laboral o social, pudiendo incluso derivar en otras psicopatologías, tales  como:
A. Fobia social.
B.   Depresión.
C.   Obsesiones.
D.  Timidez.
E.   Etc.
¿Cómo afrontarlos?
D. Guillermo Dalia destaca lo siguiente: “Si existen realmente circunstancias  físicas que desencadenen el complejo (malformaciones físicas, tartamudeo, baja estatura, etc.), hay que aceptar la realidad y después de esto  continuar nuestra vida como si no existieran”.
Además, aclara: Hay ocasiones en que no existe en absoluto nada físico,  pero la persona distorsiona tanto esa realidad que la ‘ve’ como un complejo. Entonces la terapia va dirigida a modificar esa percepción errónea”.
Sin embargo, si nos cuesta aceptar dichas circunstancias físicas, y esto nos afecta de algún modo, lo mejor es recurrir a un especialista (psicólogo) que nos ayude a superar los complejos para que estos no nos condicionen.

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